¿En qué consiste?
Durante una sesión de drenaje linfático manual, el terapeuta aplica movimientos lentos y precisos en la dirección de los ganglios linfáticos, utilizando una presión ligera. Estos movimientos ayudan a activar el flujo de la linfa, facilitando la reabsorción de líquidos acumulados en los tejidos y promoviendo la eliminación de desechos metabólicos.